Protocolos de sucesión; el sustituto impuesto

admin 11 febrero, 2018 0
Martha Elena Blanco

CIUDAD DE MÉXICO. 

Las amenazas contra los gobiernos siempre han existido, es por eso que algunos de ellos están preparados para reaccionar ante cualquier ataque que pudiera poner en peligro al sistema político y a sus altos mandos, creando una figura que reemplace y al jefe de Estado o gobierno en caso de que muriera.

De acuerdo con el doctor Jesús Gallegos, catedrático e internacionalista en el Centro de Estudios Superiores Navales en México, los protocolos de sucesión han sido desarrollados a través de la experiencia de las cúpulas de poder que, si bien podrían mostrar una “visión mórbida en la condición conspiratoria, también deja entrever la paranoia de muchos Estados por tener una línea de sucesión, pues al final hablamos de reglas para mantener un sistema político”.

Por ejemplo, en Estados Unidos, la figura del “sobreviviente designado” se creó en 1960, en medio de la Guerra Fría, ante el miedo de un ataque durante el informe del Estado de la Unión. Por eso, se designa a un miembro del gabinete, quien se traslada a una zona segura y, en caso de que un atentado destruya la cúpula de poder, y reestablezca el gobierno.

Mientras que en Reino Unido es una tradición “tomar un rehén” durante el discurso de la reina Isabel II en la apertura del Parlamento, en garantía de que ella regresará segura. Este acto surgió en la época de Carlos I, quien tenía una relación conflictiva con el Parlamento y, al final de una guerra civil, fue decapitado en 1649.

Sin importar cuál sea el temor, todos los países cuentan con un orden de sucesión, que si bien puede ser confuso, en algunos casos, dictan “el organigrama político”. Junto con Gallegos, estudiamos el caso de cuatro países.

Estados Unidos

 

En este caso, el protocolo es uno de los más avanzados y maduros en términos de su accesibilidad pública para seguir con este procedimiento”, detalló el también internacionalista.

A través de la Vigésimoquinta Enmienda de su Constitución se establece que si el Presidente dejara el puesto, ya sea por incapacidad, por enfermedad o muerte, el vicepresidente deberá tomar el cargo. En caso de que ninguno esté disponible, los primeros en la línea de sucesión son el vocero de la Cámara de Representantes, el Presidente pro tempore del Senado, el secretario de Estado, el secretario del Tesoro y el secretario de Defensa, en ese oreden.

Los candidatos a sucesores deben haber nacido en Estados Unidos, tener más de 35 años y haber vivido en en territorio estadunidense por más de 14 años. Para cumplir el protocolo será necesaria la aprobación del Senado.

 

Reino Unido

 

Aquí hay dos figuras diferentes: una es la jefa de Estado y otra la de jefe de gobierno. La jefa de Estado es la reina”, precisó Gallegos a Excélsior.

Según la Carta de Derechos de 1689 y el Acta de Instauración de 1701, la sucesión al trono se restringe a los descendientes legítimos protestantes de Sofía de Hannover, que “están en comunión con la iglesia anglicana”. Las esposas católicas no estaban consideradas hasta la enmienda de 2015.

Ésta toma como prioridad a los descendientes varones y luego los ordena según el año de nacimiento. Algunos de los aspirantes a ocupar el trono son Carlos, príncipe de Gales; Guillermo, duque de Cambridge; Jorge de Cambridge, Carlota de Cambridge, y  Enrique de Gales, en ese orden.

El jefe de gobierno, está representado por el primer ministro, quien normalmente es el líder del partido de mayor presencia en la Cámara de los Comunes. Si él muriera de improviso, la sucesión se dicta a partir del Parlamento británico. “A diferencia de Estados Unidos, Gran Bretaña no tiene ningún sistema (de sucesión) absoluto”, aclaró el doctor Jonathan Eyal, director internacional en el Instituto de Servicios Unidos Reales de Defensa y Estudios de Seguridad en declaraciones recogidas por el portal inglés Gizmodo.

De acuerdo con el blog de Lord Norton de Louthprofesor en la Facultad de Negocios, Leyes y Política de la Universidad de Hull, podría existir un interinato (que podría ser ejecutado por el  viceprimer ministro), hasta que los miembros del Parlamento puedan decidirse por un nuevo candidato.

Canadá

 

Este país pertenece al Commonwealth, una organización intergubernamental de 53 píases, cuya cabeza es la reina de Inglaterra, por lo que existe la figura de representación virreinal, denominada gobernador general.

Instituido desde 1959, su deber es estar en contacto directo con la reina y realizar sus obligaciones constitucionales y ceremoniales.

Sin embargo, la figura del primer ministro de Canadá es la más importante. Él será el líder del partido que gane más asientos en la Cámara de los Comunes y, en caso de ser asesinado en un atentado, el gobierno de Canadá deberá de dictar una orden de emergencia de sucesión en la oficina del premier, la cual hace elegible a cualquier persona de su gabinete en el siguiente orden: el ministro de Seguridad Pública, el de Agricultura, un miembro de la Cámara de los Comunes, el ministro de Defensa Nacional y el de Asuntos Aborígenes.

España

 

 

A diferencia de Reino Unido, España tiene un marco constitucional más estricto (para la sucesión de la Corona)”, comentó Gallegos.

Es el artículo 57.1 de la Constitución española la que dicta que “La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el hombre a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.”

De esta forma, los primeros en la línea de sucesión en España son Leonor de Borbón y Ortiz, princesa de Asturias; Sofía de Borbón y Ortiz, infanta de España; Elena de Borbón y Grecia, infanta de España; Felipe Juan Froilán de Marichalar y Borbón; Victoria Federica de Marichalar, en ese orden.

Aunque el protocolo privilegie a los hombres por encima de las mujeres, la Constitución estipula que, una vez que el príncipe de Asturias es nombrado como tal, será el primer heredero al trono. Así que si el rey Felipe VI tuviera un hijo, no sería el primero en la sucesión, pero sí estaría por encima de la infanta Sofía.

En este caso, el jefe de gobierno español representa al Ejutivo, que es designado por la elección mayoritaria del Congreso de los Diputados y nombrado por el monarca.

En caso de su muerte, se acabará el gobierno y se convocará a elecciones para tener uno nuevo.

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